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«Serví» es más que una línea en el currículum: qué impide a los veteranos encontrar y mantener un empleo

Tras la contratación surgen otros retos: la relación con el equipo, la adaptación de las condiciones de trabajo y la búsqueda de oportunidades de desarrollo.

Veteranos y empleo

Autora: Diana Vorontsova

La experiencia militar puede ser valiosa para un empleador civil, pero a los veteranos no siempre les resulta fácil explicarla en el lenguaje de las ofertas y los currículums

Tras la contratación surgen otros retos: la relación con el equipo, la adaptación de las condiciones de trabajo y la búsqueda de oportunidades de desarrollo.

Por qué no basta con la oferta de trabajo lo explicó en el programa «Po zhyvomu» la consultora de empleo para personas con discapacidad a causa de la guerra Natalia Bondarchuk. De las dificultades sistémicas habló también la representante del Servicio Estatal de Empleo Alona Skorzova.

Cómo explicar al empleador la experiencia militar

Según Natalia Bondarchuk, uno de los problemas habituales es no saber contar las propias habilidades tras el servicio.

«Lo que los une a todos es que no saben qué decir a los empleadores ni qué escribir en el currículum. Escriben “serví” y no entienden qué se esconde tras esa palabra», señala la consultora.

En una conversación detallada se descubre que tras la breve fórmula hay tareas y habilidades concretas que pueden aplicarse en la vida civil. Pero a la propia persona le cuesta a veces ver esa conexión.

Necesitan un apoyo especial quienes nunca antes buscaron trabajo: fueron durante mucho tiempo militares profesionales o empezaron el servicio a una edad temprana.

En esa situación, el consultor de carrera ayuda a identificar los puntos fuertes, preparar el currículum y formular objetivos profesionales. Según Bondarchuk, su tarea es fortalecer a la persona, no decidir por ella en qué trabajar.

Los estereotipos perjudican a ambas partes

Otra barrera son los prejuicios. La consultora cuenta que una parte de los empleadores atribuye erróneamente a todos los veteranos agresividad o trastorno de estrés postraumático. Esas generalizaciones impiden evaluar al candidato concreto, su experiencia y sus necesidades.

Al mismo tiempo, los veteranos también pueden desconfiar de los empleadores, en particular por el temor a que a la empresa solo le interese su condición de persona con discapacidad.

Por eso hay que trabajar con ambas partes. Para las empresas es importante saber cómo realizar entrevistas, organizar la adaptación y preparar al equipo.

Bondarchuk advierte contra los extremos: la excesiva heroización del trabajador o la ignorancia de su experiencia y de sus necesidades individuales.

El silencio tras la entrevista aumenta la incertidumbre

Según la consultora, las grandes empresas tienen con más frecuencia programas de apoyo a veteranos, pero allí las decisiones pueden tomarse con lentitud. Para los candidatos, la larga espera sin explicaciones se convierte en una prueba adicional.

Su consejo a los empleadores es mantener el contacto. Si todavía no hay decisión, conviene decírselo abiertamente a la persona.

Las pequeñas empresas, según Bondarchuk, suelen ser más flexibles, pero el apoyo allí depende con más frecuencia de un directivo concreto que de un sistema consolidado.

Por qué los veteranos no vuelven a su puesto anterior

Alona Skorzova presentó los resultados de una encuesta a mil veteranos y militares. Según ella, casi el 40 % de los encuestados no volverá, o ya no ha vuelto, a su trabajo anterior.

Entre las principales causas citó los malentendidos con la dirección o con el equipo, la necesidad de adaptar el puesto de trabajo y la falta de nuevas habilidades.

Estos datos se refieren a una encuesta concreta y no describen la situación de todos los veteranos. Sin embargo, muestran que el regreso satisfactorio al trabajo no depende solo de que haya una vacante ni del importe del salario.

El primer trabajo puede ser solo una prueba

Natalia Bondarchuk cuenta que una parte de los veteranos deja el empleo aproximadamente un año después de ser contratados. Para ellos, el primer puesto civil es una oportunidad de probar una nueva dirección y de comprender mejor sus propias expectativas.

En ese periodo es importante hablar de las perspectivas: formación, cambio de funciones, crecimiento profesional y económico.

Al mismo tiempo, como reconoció Skorzova, el servicio de empleo aún no dispone de datos completos sobre cuántos veteranos empleados siguen en su puesto al cabo de un año. Eso dificulta evaluar el resultado a largo plazo del apoyo.

La ayuda es necesaria hasta que termine la adaptación

En opinión de Bondarchuk, el acompañamiento debe continuar incluso después de empezar a trabajar, hasta que la persona se adapte al nuevo entorno.

Los planes profesionales pueden hablarse ya durante el tratamiento y la rehabilitación, teniendo en cuenta la disposición del veterano para esa conversación. Eso ayuda a determinar con antelación la necesidad de formación y las futuras condiciones de trabajo.

La consultora subraya también la necesidad de combinar las oportunidades dispersas en una ruta comprensible: desde la recuperación y la identificación de habilidades hasta la formación, el empleo y el desarrollo posterior.

Fuente: Portal mediático nacional «Veteran» (veteran.com.ua), https://veteran.com.ua/news/view/ya-sluzhiv-tse-bilshe-nizh-ryadok-u-rezyume-shho-zavazhae-veteranam-znajti-j-utrimati-robotu